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Pregunta de media noche

lunes, 30 de junio de 2008

Después de desvanecer su ropa y de besar todo su cuerpo impregnado ya de mi perfume, me volqué hacia ella, la poseí, intercambiamos movimientos que se perfeccionaban con cada aventura nada pueril que teníamos. Ella conocía todo mi pasado, conoció mi etapa de enamorado correcto y conoció a la que fue mi enamorada; ahora ella vivía junto a mí mi etapa de amante sin escrúpulos, de bohemio seductor que ahora estaba bajo sus sabanas. Sabía de amores que pertenecían a mi pasado, ella, la que alguna vez fue enamorada de mi amigo, por esa noche me pertenecía, era de mi entera exclusividad.

Mientras el roce de nuestras pieles se encendía a cada minuto, con desparpajo me dijo al oído Esto es mejor de lo que hacías con Patricia ¿no? No tengo la más remota idea de lo que trataba de lograr con esta pregunta, no necesitaba escuchar el nombre de mi ex enamorada cuando estaba en tal situación con ella, con mi rostro estupefacto la miré mientras que nuestro aliento se agitaba mas y respondí su interrogante con otra pregunta del mismo calibre esto es mejor de lo que hacías con Francisco ¿no? Me miró, rió y ambos asentimos con la cabeza, ambos hicimos que ese momento sea mejor que el pasado, un pasado que ambos conocíamos.

Para Mary ' an

martes, 24 de junio de 2008

Amante del parachute, llegaste con uno a mi vida, tan solo, para tomar otra avioneta a los tres días e ir a saltar hasta otros bares, sin embargo, lograste como una musa del falsete ponerme a escribir otra vez desde un retrete.

Quedaron cosas por decir. ¿Habrá sido lo mejor?, no lo se. Pero si sé que desde un inicio ciertos nombres fueron prácticamente omitidos, no con mala intención, si no que en esta situación no eran correspondidos. Dado que esta vez el que jugaba con tu cabello era yo, y cuando probaba tus labios con acento catalán comprendía que a veces el no decir nada te permite volverte un don Juan

Entre estas pocas noches plagadas de alcohol, te vi deleitar a otros con tu mirada, e incluso a mas de uno rogar por tu atención. Me sentía bien, libre de aquella presión, viendo el jugo de seducción desde un banco en el salón, salvo que esta vez basto un abrazo por detrás, cuando nuestra noche era día y los amigos se habían rendido a tener que beber en otro bar, cuando tu cuerpo se me impregno hasta en lo mas profundo y no pensé ni un minuto mas. Ahora los recuerdos son difusos por el alcohol y por un par de cigarros con los que pierdes el control. Pero para que no quede duda de lo que me hiciste sentir no me quedo mas repetir, una y otra vez lo que bien sabes que aprendí.

Ahora ya no estas y no me siento mal por eso, se que debes estar buscando mas alcohol antes de tu definitivo regreso, a esa tierra que te vio nacer, y que a mi solo me llego a pertenecer cuando estuve entre mis sabanas de preso por tu ser.

Posdata, me quede con tus zapatos debajo de la cama, ojala vuelvas por ellos alguna mañana

A sol la barra

lunes, 23 de junio de 2008

El aire limeño nos arrastró a una noche distinta y frívola, a una noche de aquellas en que vas conociendo el árido mundo de la vida nocturna del centro de lima, una vida nocturna que puede llegar a atraparte si no tienes los pies bien puestos en la tierra, encarcelándote si te dejas llevar por tus bajos instintos.

Mis dos amigos y yo fuimos al encuentro de lo desconocido, si bien uno de ellos ya había ido, para mi era todo nuevo. Por un sol el ingreso fue sencillo, y el ambiente me daba la bienvenida a un lugar fácil, lugar oscuro, donde las chicas aglomeradas a mi diestra esperaban la abrupta aparición de su príncipe azul o quizás rojo por el color de las luces. A mi izquierda una escalera que te llevaba a un mundo desconocido, un segundo piso que se perdía por la oscuridad.

Nos sentamos en una mesa mientras la Rusa, aparentemente conocida bailarina del lugar, hacia su aparición. Todos aglomeraron el escenario. Era un espectáculo, no tanto la Rusa, sino la cara de impávidos de los señores, jóvenes y no tan jóvenes, sentados esperando y mirando como la Rusa subía las escaleras de esa tarima. Era una gringa pelo pintado, tacones muy altos, exuberante cuerpo, piernas largas o aparentemente largas y que paso a paso hacia que los parroquianos aglomerados en las improvisadas bancas, empezaran a transformas sus caras, de caras estresadas por un día duro de trabajo quizás, a caras libidinosas, lujuriosas, deseosas, babeantes e impotentes puesto que sólo podían mirar. La Rusa se movía al compás de la música, abría de par en par esas largas piernas y mostraba el pasaje profundo de miles de recorridos, rozaba su cuerpo escarchado por el tubo, su único acompañante en el escenario haciendo quiebres que hacían suspirar a los de la cuarta fila, babear a los de la tercera, casi llorar de la emoción a los de segunda y enloquecer a los de la primera. Los del fondo sólo atinaban a mirar y quizás apretujar el brazo de su amigo como queriendo deglutir ese bocado que no dejaba de moverse en la tarima.

Mientras todo estos sucedía, un aguardentoso animador proclamaba a los cuatro vientos que la Rusa estaba en el escenario. Creo que era una bailarina conocida puesto que el dichoso lugar se llenó. Ya descontrolados los muchachos de la primera fila, dejaron que sus manos tuvieran vida propia e inmediatamente se dirigieron al cuerpo de la Rusa, la rusa sorprendida de lo que había causado en estos endemoniados espectadores, solo atino a dar patadas con sus tremendos tacos talla 9, dando certeros golpes y haciendo reaccionar a estos convertidos ya, Homo Erectus.

Cuando el show de la Rusa acabo, nostros sentados en una mesa apartados de tanto aguantadizo publico, vimos como mas de la mitad de ese publico fanático de la bailarina de la antigua unión soviética se retiraba.

Mientras tomábamos, un personaje cruzo nuestra mesa, yo lo llamaría el enamoradizo. Es el típico pata que va a estos lugares y suele enamorase de todas las chicas, Ahí lo teníamos frente a nosotros, agarrando firmemente de la cintura a una chica, agarrandola como si fuera de su exclusiva pertenencia. Mientras que nosotros mirabas su chistosa postura de enamorado como también la casi ausencia de ropa en la que estaba su supuesta enamorada. Cada hora se compenetraba más con su mujer, era su dominio, era su terruño, cada trago la amaba más, cada minuto parecía haber encontrado el amor de su vida, mientras que nosotros seguíamos mirando su ridiculez y las dimutas prendas de su quasi mujer.

Él era ya era todo un rey, ella su reina; él era Spiderman, ella era su Mary Jane; él era Jack, ella su Rose, el era el padre Amaro; ella su Amelia, el era Toledo y ella su Elian Kar. Era todo y ella también, seguíamos mirando y no pudo llegar más su amor, que cuando sonando una música salsera, el la acurrucaba a su pecho y le cantaba al oído, era todo un romántico soñador con su fugaz acompañante. Luego de un rato, ya no lo vimos más, quizás fue a ese rincón oscuro o quizás a ese sinfín de oscuridad que deparaba el segundo piso, en cualquier caso quizás haya pasado unas horas para que el haya chocado con un concreto que decía DESPIERTA, cayendo en la cuenta que, su Mary Jane era una historieta, Rose el personaje de una película, Amelia, bueno, ni punto de comparación con Amelia, y que Elian Kar era interesada. Después supongo se dio cuenta la dura realidad y lo pasajero de una fantasía.

Seguimos en ese ambiente lleno de lujuria, pasión y licor. El lugar se llenaba cada vez que una espectáculo de las nada señoritas se aproximaba, todos los parroquianos se aglomeraban alrededor de la tarima para ver el movimiento de piernas caderas, muslos, y demás. Luego de acabado el espectáculo se despejaba el ambiente, claro que habían señores que tenían el afán de sacarle el juego a su bien pagado sol de entrada se sentaban y no había fuerza humana o natural que los aleje de su sitio, provistos de periódico y una agüita se sentaban a esperar el siguiente y siguiente y siguiente show.

Después ya avanzada la noche, compramos un licor que te hace acreedor de ser acompañado de una de las mujeres que se aglomeran a tu alrededor, mientras comprábamos, ellas ya se acercaban y nos tomaban de la cintura, luego las llevamos a un modulo de tres por tres, donde se improvisaban un sillón y una mesa. Estaba totalmente oscuro, alcancé a divisar a mi amigo, que al igual que yo compró el mismo trago y ya tenía una de estas chicas encima de él. En realidad no se veía nada, era una oscuridad absoluta, sólo te guiabas de los roces, las caricias, los sinuantes movimientos de tu acompañante de turno, con esas chicas pasaban a segundo plano los besos o caricias, era todo un round cachascanistico, en el cual no dudabas en inmiscuirte. Tus manos se escabullían, se internaban en tu efímera dama, la palpabas al cien por ciento, su perfume estimulante te hacia seguir adelante. Luego que el round acabó, un gorila abría la cortina negra y nos avisaba de la finalización de esa pequeña lucha. Luego que nos paramos a seguir con un trago más, ellas retomaron su lugar a seguir buscando a algún Richard Gere, que les diga al oído, Yo te sacare de esta vida.

Fue todo plástico y desenfrenado, todo rápido y bohemio, lujurioso y disoluto, una noche de casi una despedida del año en donde hicimos algo diferente. Nos divertimos y recorrimos terrenos que no habíamos hecho antes. Después de esto no te queda nada, solo un carnal encuentro pasajero con alguna chica que no volverás a ver nunca más, mas bien si te queda la satisfacción de haber actuado locamente con amigos se siempre, te queda escarcha en el rostro y el olor de ese perfume estimulante.

Salimos de ese lugar y la luz de la mañana nos dio la bienvenida como también el aire de un año que ya se iba nos dio un adiós, Ya de nuevo en el barrio con el cuerpo desgastado de una noche a mil, nos sentamos en las calles que nos vieron crecer y tomamos el último sorbo de ese día, un salud que selló todo una noche de locura que no se borrará nunca.

Amistades de ocaso

viernes, 6 de junio de 2008

Seguía viendola, acariciandola y descubriendola más, me llenaba de escalofrios su inquietante tocar, sus manos se deslizaban por mi cuerpo y hacia de mis besos más intensos. Experimenté lo máximo cuando estaba en el cuarto posterios del bar, sus brazo me atrapaban con mayor ímpetu y no dude en proponerle salir de bar, accedio y fuimos a mi departamento.
Lo escaso del tiempo hizo que apuraramos el paso, sin embargo dimos el tiempo necesario a juegos , dando su pausa a delicadas caricias y mezclando nuestra piel, fundiendola en el calor de ese verano. Descubri mas de ella, ella descubrio de mi , morimos y vivimos esa noche, extasiados de placer salimos hacia las calles y la dejé en su casa.

Jugamos esos juegos varias noches, mientras que cada vez la amistad hacia ella moría cada día, moría y se enterraba, sin saberlo el placer iba magullando la amistad que algún día hubo entre nosotros. Otros encuentros desafortunados hicieron que nuestros tiempos ya no existieran y que la amistad que algún día hubo entre nosotros se enterrada de pies a cabeza. Ahora hago la misa de mes de esa amistad que ya no creo que vuelva. No pienso llamarla y creo que ella tampoco.