Seguía viendola, acariciandola y descubriendola más, me llenaba de escalofrios su inquietante tocar, sus manos se deslizaban por mi cuerpo y hacia de mis besos más intensos. Experimenté lo máximo cuando estaba en el cuarto posterios del bar, sus brazo me atrapaban con mayor ímpetu y no dude en proponerle salir de bar, accedio y fuimos a mi departamento.
Lo escaso del tiempo hizo que apuraramos el paso, sin embargo dimos el tiempo necesario a juegos , dando su pausa a delicadas caricias y mezclando nuestra piel, fundiendola en el calor de ese verano. Descubri mas de ella, ella descubrio de mi , morimos y vivimos esa noche, extasiados de placer salimos hacia las calles y la dejé en su casa.
Jugamos esos juegos varias noches, mientras que cada vez la amistad hacia ella moría cada día, moría y se enterraba, sin saberlo el placer iba magullando la amistad que algún día hubo entre nosotros. Otros encuentros desafortunados hicieron que nuestros tiempos ya no existieran y que la amistad que algún día hubo entre nosotros se enterrada de pies a cabeza. Ahora hago la misa de mes de esa amistad que ya no creo que vuelva. No pienso llamarla y creo que ella tampoco.
Lo escaso del tiempo hizo que apuraramos el paso, sin embargo dimos el tiempo necesario a juegos , dando su pausa a delicadas caricias y mezclando nuestra piel, fundiendola en el calor de ese verano. Descubri mas de ella, ella descubrio de mi , morimos y vivimos esa noche, extasiados de placer salimos hacia las calles y la dejé en su casa.
Jugamos esos juegos varias noches, mientras que cada vez la amistad hacia ella moría cada día, moría y se enterraba, sin saberlo el placer iba magullando la amistad que algún día hubo entre nosotros. Otros encuentros desafortunados hicieron que nuestros tiempos ya no existieran y que la amistad que algún día hubo entre nosotros se enterrada de pies a cabeza. Ahora hago la misa de mes de esa amistad que ya no creo que vuelva. No pienso llamarla y creo que ella tampoco.
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